En muchos lugares del mundo se ha recordado al Santo Espíritu del Señor,
la promesa de Jesús al momento de la Ascención, aquel que nos
descubrirá todo lo que Él nos ha enseñado, el que nos dirá todo lo que
hemos de hacer.
En el transcurso de la Historia Sagrada los signos de su presencia han
sido notorios, el Espíritu Santo ha dado muestras de su presencia entre
los hombres: El nacimiento de la Iglesia, el impulso de los díscipulos,
el crecimiento y expansión de los creyentes en Jesús, la unidad en la
diversidad.
Ya con el paso del tiempo: la aparición de las órdenes religiosas que
tanto bien le han hecho ala Iglesia en cada lugar donde han llegado (y
siguen llegando aún), los dominicos, los franciscanos, los agustinos,
etc., recordando a los de mayor historia.
Con el Concilio Vaticano II, este abrir las ventanas para que la
Iglesia se "refresque", hizo notar a los hombres del segundo y tercer
milenio esta "caprichosa" presencia del Espíritu Santo: la aparición de
los Carismas. Sabemos todos del impulso que nuestros Santos Padres han
hecho de esta nueva ola de amor de Dios, esta inundación de gracia que
millones de hombres y mujeres han recibido. Esta corriente que peregrina
"desde la piel del hombre al interior de él" y no al revés, esta
alegría que impacta porque es nueva, fresca y sincera.
Este Epíritu que peregrina por el mundo se ha presentado con muchos
nombres, como lenguas de fuego diversas que se posaron en hombres
concretos y desarrollaron una nueva forma de hablarles del mismo Dios
cada uno con un lenguaje distinto. A los "Partos", "medos" y "elamitas";
habitantes de "Mesopotamia", "Judea", "Capadocia", "el Ponto", "Asia",
"Frigia", "Panfilia", "Egipto", "la parte de Libia fronteriza con
Cirene", "forasteros romanos", "judíos y prosélitos, "cretenses y
árabes"; todos han oído en este tiempo,cada uno en su propia lengua
"hablar de las maravillas de Dios".
Los apóstoles recibieron este fuego que enciende la llama del AMOR, y en
los sucesivos tiempos hombres concretos también lo han acogido.
CURSILLOS DE CRISTIANDAD, es un nombre de este gracioso Espíritu Santo,
que quiso hablarles a los hombres de nuestro siglo con un lenguaje
sencillo, cotidiano y ágil. Y mejor apóstol se eligió para hacérnoslo
llegar, si antes se posó en los apóstoles que convivieron con Jesús,
hoy, el nombre de este apóstol es EDUARDO BONNÍN AGUILÓ.
También él se cruzó por esta autopista por donde cruzan los cristianos, y
también se topó con la elección para recibir "un encargo del Señor":
EXPLICARLE A LOS HOMBRES TODO LO QUE JESÚS NOS HABÍA ENSEÑADO.
Cursillos de Cristiandad recorre los cinco continenetes con carta de
ciudadanía, transmitiendo la mejor noticia "QUE DIOS EN CRISTO NOS AMA",
a través del mejor medio que es "LA AMISTAD", a lo mejor de cada uno
que es "SU SER PERSONA". Y en cada continente, cada uno en su propia
lengua viene todavía escuchando hablar de las mismas MARAVILLAS DE
DIOS.
Allí donde te encuentres, allí donde estés leyendo este escrito, has de
saber que este mundo se nos ha dado como tarea, haber vivido esta
experiencia de los CURSILLOS DE CRISTIANDAD, nos dicen que los hombres
quieren seguir escuchando que "la vida es bonita, la gente es importante
y que vale la pena vivir", que hemos recogido en el Testamento
Espiritual de Eduardo Bonnín una responsabilidad grande, que nuestro
Santo Padre Benedicto XVI ( y antes Juan Pablo II ) no se cansan de
pedir: CONOCER EL CARISMA Y LA VIDA DE SU FUNDADOR. Para obrar con
fielidad, al Evangelio y al método de los Cursillos de Cristiandad;
sabiendo que la centralidad del método esta en la persona y no en la
estructura, y respetando las otras lenguas con las que el Espíritu sigue
hablando a la Iglesia: LOS CARIMAS.
Hoy, en esta Solemnidad de Pentecostés, que mi voz se escuche en todas las lenguas....
DE COLORES !!!
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