L´OSSERVATORE ROMANO N° 23 (06 DE JUNIO DE 2010)

"NUNCA HAY TANTO AMOR EN LA TIERRA QUE CUANDO UN SACERDOTE CELEBRA LA EUCARISTÍA"



- El amor divino es lo que transforma. Es el Espíritu Santo, el Espíritu del Padre y del Hijo, que consagra el pan y el vino y cambia sus sustancia en el Cuerpo y la Sangre del Señor.



- Todos nos alimentamos de la misma Eucaristía; nos postramos para adorarla porque en ella está presente nuestro Maestro y Señor, el verdadero Cuerpo de Jesús Víctima y Sacerdote, salvación del mundo.



BENEDICTO XVI







martes, 22 de junio de 2010

ALGUIEN HA DICHO...

"LOS CURAS SON COMO LOS AVIONES, SOLO SON NOTICIA CUANDO CAEN"

La prensa nunca avisa con grandes titulares que un avión vuelacontinuamente de una ciudad a otra. Un avión durante el año hace numerosos vuelos y nadie se da cuenta; pero el día en que ese avión falla y cae, inmediatamente es noticia.
A lo largo del año y a lo largo de la vida cuánto servicio presta calladamente un sacerdote y nadie se da cuenta; pero cuando falla y cae en cualquier error se convierte en noticia.
En un accidente aéreo las compañías de aviación tratan de ser discretas en la información para no hacer más daño a las familias de las víctimas. En el error del sacerdote se procura hacer daño a toda la familia de la Iglesia.
En las primeras horas de conocido el desastre aéreo no se dan declaraciones hasta no tener certeza de lo que sucedió. Cuando el que cae es un sacerdote, todos dan su opinión, en la mayoría de los casos, sin conocer lo que sucedió y por qué sucedió.
¡Recuperémos la caja negra! Ella guarda el secreto conocido por la torre de control y sobre todo el piloto que murió.
En la caída del sacerdote supervive una cajita que se llama conciencia que solo conoce Dios y el sacerdote caído.
El sacerdote conoce su fragilidad y necesita de la colaboración de muchos operarios que le ayuden a realizar un vuelo espiritual exitoso. Si los operarios le fallan seguramente él fracasará. Si los encargados de orar por él no oramos, aceleramos su caída.
El sacerdote sabe que al caer, como el avión, con él caerán muchos que quedarán muertos o lastimados en la fe. El buen sacerdote al sentir su inclinación al mal tendrá que repetirle a Dios lo que una vez dijo Pedro: "Apártate de mí, Señor, porque soy un hombre pecador" (Lc 5,8). También quien ve caer al sacerdote debe rogar por él y recordar lo que dice la Palabra de Dios: "No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados, perdonad y seréis perdonados" (Lc 6, 37).
Si un avión cae no quiere decir que todos han caído, están cayendo o caerán. No podemos afirmar sensatamente: "No vuelvo a viajar en avión porque todos los aviones se caen". Existirá el peligro, siempre habrá el peligro de que algunos sacerdotes puedan fallar.
Muchos accidentes se han evitado porque rápidamente se acuatiza o se busca una pista de emergencia. Las familias catílocas deben ser eso para sus sacerdotes: Apoyo para esos momentos difíciles de la vida sacerdotal.
Concluyamos diciendo que lo importante es la VIDA de los pasajeros para que puedan llegar de nuevo a su hogar. Lo importante es que a pesar de las fallas de los sacerdotes, ellos con el ejercicio de su oficio nos transporten a la VIDA ETERNA, a la Casa de nuestro Padre Dios.
P. Honorio García Dávila (Diócesis de Cártago)
"Hermanos no hablen mal unos de otros. El que habla mal de su hermano, o lo juzga...
Tú en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo?
(St 4, 11)


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